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La Orden Ministerial supone la culminación de todas las expectativas del sector, dado que finalmente se ha conseguido la tan ansiada regulación y reconocimiento de la figura del Instalador de Telecomunicaciones. Pero la aprobación de la Orden Ministerial no sólo conlleva derechos para la empresa instaladora, sino también obligaciones, entre la que destaca el conocimiento exhaustivo de la legislación vigente.
La empresa instaladora no sólo ha de estar inscrita en el Registro de Instaladores de Telecomunicación, inscripción que, tras la aprobación de la Orden Ministerial, es en sí constitutiva de la profesión, sino que ha de cumplir y exigir el cumplimiento de la ley en toda su extensión y en lo que a su actividad se refiera.
Es por ello que el verdadero certificado de calidad de una empresa instaladora será su buen hacer, la formación continua, el conocimiento de las innovaciones tecnológicas..., todo ello bajo una norma de conducta profesional que suponga una garantía no sólo para el usuario final, sino también para el propio instalador.
La realización de un Código Deontológico es otro de los proyectos que está en marcha dentro de la Federación Nacional (FENITEL), resultando vinculante para todas las empresas pertenecientes a FENITEL, entre las que se encuentran, como es lógico, las empresas asociadas de AMIITEL.
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