El acuerdo de colaboración entre Amiitel y Asefosam sigue vivo

Acuerdo entre Asefosam y Amiitel

El pasado 9 de julio de 2013, se firmó un Acuerdo Marco de colaboración entre la Asociación Madrileña de Industriales Instaladores de Telecomunicación (AMIITEL), la Asociación Profesional de Empresarios de Instaladores Eléctricas y Telecomunicaciones de Madrid (APIEM) y la Asociación de Empresarios de Fontanería, Saneamiento, Gas, Calefacción, Climatización, Mantenimiento, Electricidad y Afines de Madrid (ASEFOSAM.

Asimismo se sumaba al acuerdo la Patronal del Metal de Madrid (AECIM), asociación en la que se encuentran integradas y representadas todos los firmantes. Nada mejor para presentar ese escenario real que una entrevista a dos de los Presidentes de las Asociaciones que firmaron el Acuerdo de Colaboración: José María de la Fuente, presidente de ASEFOSAM y Juan José García, Presidente de AMIITEL.

El acuerdo de colaboración entre AMIIEL, APIEM y ASEFOSAM fue el resultado de múltiples conversaciones y, sobre todo, de múltiples reflexiones sobre la situación actual de los mercados que le son comunes a las empresas asociadas y sobre el papel que las asociaciones que los representan deben adoptar en esta coyuntura. El acuerdo, en definitiva, respondía a la necesidad de aunar esfuerzos, estrategias y medios materiales para ofrecer más servicios a las empresas asociadas y, también y sobre todo, para fomentar mercados, negocios comunes en las que estas empresas asociadas puedan competir. El Acuerdo de Colaboración no ha quedado en papel mojado. No ha sido un pretexto para una buena foto de familia o para unos reportajes, más o menos hagiográficos en los respectivos medios de comunicación oficiales. En los pocos meses transcurridos desde su firma, ya se ha trabajado sobre aspectos concretos que desarrollan el contenido del Convenio de Colaboración: facilitar el acceso a la firma digital de las empresas asociadas, iniciar la redacción de una versión ampliada de la Guía Técnica del mantenimiento que incluya todas las instalaciones de los edificios residenciales que deban ser objeto de mantenimiento, impulsar y encauzar los Planes RENOVE que, dispersamente, presentaba cada sector, etc.

El acuerdo está vivo. Hay voluntad, ideas y ganas de desarrollarlo, de concretarlo en actuaciones y planes que beneficien directamente a las empresas asociadas. Hemos querido hacer una fotografía de esa voluntad, de esas ganas de trabajar y profundizar en los escenarios comunes y beneficiosos para nuestras empresas. Y, nada mejor para presentar ese escenario real que una entrevista a dos de los Presidentes de las asociaciones que firmaron el acuerdo de colaboración: José María de la Fuente, presidente de ASEFOSAM y Juan José García, presidente de AMIITEL.

Es necesario comenzar por una presentación de las respectivas asociaciones que presiden. ¿Qué es AMIITEL? ¿Qué es ASEFOSAM?

JUAN JOSÉ GARCÍA: Ya desde la anterior Junta Directiva lo que nos hemos planteado es precisamente qué debe ser AMIITEL. AMIITEL nació, en 1977, como Asociación de Industriales Instaladores de Telecomunicación. Creemos que el concepto de Industriales se ha quedado un tanto obsoleto y no define adecuadamente el tipo de empresa asociada; y que también, en estos últimos años, se ha quedado corto el concepto de telecomunicación. Estamos luchando para ser la asociación que aglutine a empresas integradoras de tecnologías.

Somos 198 empresas que se aglutinaron históricamente por intereses comunes exclusivamente relacionados con la instalación de sistemas de recepción de señales de TV. Creemos que esos intereses han cambiado y han cambiado mucho. Pensamos que debemos ser, que ahora mismo ya somos, una Asociación de empresas integradoras de tecnología, entendido el concepto en su más amplio espectro de posibilidades.

JOSE MARÍA DE LA FUENTE: También ASEFOSAM ha ido cambiando y creciendo al compás de los intereses de las empresas asociadas. Nació, también en 1977, como una asociación de fontaneros, y ha ido evolucionando en la misma medida que la profesión. Los saneamientos de las viviendas, el gas-en el fondo los instaladores de gas son fontaneros reciclados- fueron los primeros sectores que se integraron en la asociación. Luego fueron incorporándose empresas que trabajan el sector de la calefacción, de la climatización y, por último, de la electricidad y energías renovables.

Nos llamamos, con todo orgullo, fontaneros. Pero somos, en realidad, instaladores energéticos, porque hemos pasado de poner tubos para que circule el agua, a instalar sistemas técnicos, en algunos casos muy complejos, relacionados con la energía. El sector eléctrico se vio representado en ASE-FOSAM hace ya 15 años y poco a poco va creciendo; y responde este interés de nuestras empresas por el sector a una realidad que ya se ha señalado: las instalaciones con cada vez más complejas e integrales: el gas, la climatización, la geotermia están íntimamente ligadas, entrelazadas, con la energía eléctrica. Por eso estamos impartiendo el primer curso que permite la obtención de modo totalmente privado del certificado de profesionalidad en electricidad, y cuyos alumnos podrán tener el título de instalador electricista. Y somos el primer centro privado que ha conseguido esa homologación, una homologación difícil y exigente.

¿Podemos decirles a los asociados y a los interesados que pertenecer a una asociación de empresarios y profesionales es rentable? ¿Para qué sirve AMIITEL? ¿Para qué sirve ASEFOSAM?

JUAN JOSÉ GARCÍA: Precisamente lo que tenemos que conseguir es crear la estructura, la dinámica necesaria para no tener que hacernos esas preguntas. Históricamente las asociaciones nacían alrededor de sectores profesionales muy definidos y estancos y se consideraba que pertenecer a la que aglutinaba las empresas de cada sector era como un mal necesario, algo que se debía hacer casi por imperativo legal. Ese escenario ha cambiado: ahora tenemos que hacer ver al asociado y a quien se quiera asociar que la pertenencia a la asociación es rentable; tenemos que representar intereses reales de las empresas asociadas. Debemos preguntarnos, en primer lugar, qué necesitan las empresas, qué capacidad de resolver esas necesidades tiene la asociación y qué actuaciones se realizan para afrontar esas actuaciones. A partir de esas premisas, seguro que pertenecer a una asociación es rentable.

JOSE MARÍA DE LA FUENTE: Totalmente de acuerdo; una asociación como concepto tiene que aportar un valor añadido a la empresa asociada. Si sólo se limita a informar de las novedades técnicas y legales, en estos días no tiene sentido ni valor. Eso se encuentra en Internet. Pertenecer a una asociación tiene que ser rentable para ambas partes; para la propia asociación porque el número de asociados la convierte en más potente; para el asociado porque pertenecer a ella le tiene que suponer un plus a su actividad comercial o industrial. Un valor añadido que, por ejemplo, puede propiciar el Convenio de Colaboración que hemos firmado recientemente. La Guía Técnica del mantenimiento de las infraestructuras de los edificios, que estamos redactando, va a ser una herramienta muy útil de gran valor para las empresas asociadas a ASEFOSAM. Y otros servicios que se ofrecen, además de la asesoría fiscal, técnica y laboral, también inciden en ese plus del que hablamos: por ejemplo, el impulso para informatizar a nuestro colectivo. Era un sector muy reacio al uso de las nuevas tecnologías y en los últimos 3-4 años la penetración del uso de Internet y correo electrónico ha sido tan exponencial que, creo, todos los asociados ya lo usan.

Pero es verdad también que hay que seguir preguntándose por lo que se debe seguir haciendo; porque el reto que tienen las asociaciones, en un mundo tan cambiante como el actual, es mayor que el que han tenido durante estos años anteriores. Si nuestras empresas se ven obligadas a realizar instalaciones que son cada vez más complejas tecnológicamente, que exigen conocimientos de muchos sectores tecnológicos, deben propiciar acuerdos con otras empresas. Y las asociaciones deben empezar a dar ejemplo, a llegar a acuerdos con otras asociaciones para impulsar el negocio de todos los asociados.

Casi adelanta su respuesta a la próxima pregunta. Como decía se ha firmado hace unos meses un Convenio de Colaboración entre AMIITEL, APIEM y ASEFOSAM. ¿Con qué finalidad se suscribe? ¿Qué objetivos se buscan? ¿Qué hitos de su desarrollo merecen destacarse?

JUAN JOSÉ GARCÍA: Yo diría, es mi opinión personal, que el acuerdo que significa la firma de este Convenio no es sólo muy conveniente; diría que es una necesidad; es algo que las empresas asociadas nos iban a demandar en un próximo futuro, si no lo estaban haciendo ya. Cuando nosotros, las Juntas Directivas de AMIITEL, empezamos a pensar en la evolución de nuestra asociación hacia una Asociación de Integradores de Tecnologías, fue porque las empresas, muchas empresas asociadas, ya estaban realizando ese cambio, esa evolución. Y también contrastamos que muchas de nuestras empresas estaban realizando actividades muy variadas, algunas satelitales de su actividad principal y otras con bastante peso ya en su cuenta de resultados: electricidad, protección contra incendios, seguridad, audiovisuales, comunicación, etc. La Asociación tenía que dar servicio a sus asociados sobre estas nuevas actividades, estos nuevos sectores. Y, nosotros pensamos que había que, por un lado, perder el “ombliguismo”, mirar hacia otros sectores tecnológicos y, por otro, que para prestar esos servicios a los asociados no era imprescindible el crecimiento desmesurado y, en muchos casos imposible, de los medios de la asociación.

Más aún, las empresas de telecomunicación estaban propiciando acuerdos, colaboración con otras empresas para acceder a nuevos mercados sin sobre-dimensionar-se. Era un ejemplo para la propia Asociación: sin querer buscar una estructura sobredimensionada y, posiblemente inviable, llegar a acuerdos con otras asociaciones buscando llegar a acuerdos; si existe un espacio tecnológico común en nuestras empresas asociadas, vamos a compartir nuestros servicios para dar cobertura de servicio a nuestros asociados. He de decir que, con cierta sorpresa, dados los antecedentes históricos de ciertos recelos y de mantener nuestros compartimentos estancos, en ASEFOSAM hemos encontrado una total receptividad porque compartimos esa misma filosofía y esos intereses de propiciar el servicio añadido al asociado. A partir de ahí todo ha sido muy fácil.

JOSÉ MARÍA DE LA FUENTE: Si Europa, que ha estado cerca de mil años seguidos en guerra, ha conseguido en los últimos veinte años borrar las fronteras, y países que se odiaban a muerte ahora son amigos y aliados, nosotros lo teníamos mucho más fácil. Y es por donde va el mundo. Nos guste o no nos guste, si queremos seguir tenemos que propiciar la colaboración entre asociaciones. No tiene sentido que cada una vaya por su lado porque nuestros asociados no quieren eso. Quieren lo contrario. Quieren poder contar con la colaboración de otra asociación, de otras empresas, cuando se enfrentan a mercados a tecnologías que no son las básicas de su actividad pero que necesitan para competir en sus negocios, en sus actividades.

Una colaboración sincera, honesta, limpia entre nuestras asociaciones sólo puede redundar en beneficio para nuestras empresas asociadas. Y eso es redundante hacia las propias asociaciones: se verán también beneficiadas.

AMIITEL lleva trabajando en la Guía Técnica del mantenimiento muchos años. Uno de los efectos del Convenio de Colaboración del que han hablado ha sido el de desarrollar una nueva versión de la GTM que incluya, además de las de telecomunicaciones, otras infraestructuras comunes de los edificios. ASEFOSAM está trabajando en esta nueva versión ampliada de la GTM con profesionalidad, ahínco y entusiasmo. ¿Es importante también el mantenimiento para esta Asociación? ¿Tiene recorrido la GTM?

JOSÉ MARÍA DE LA FUENTE: La Guía Técnica del Mantenimiento que ha editado AMIITEL ha sido una idea magnífica; para nosotros colaborar en una nueva versión es un placer, pues son ellos los que, por decirlo de algún modo, han puesto la primera piedra de un buen proyecto.

El mantenimiento debe ser una parte muy importante del trabajo y del posicionamiento también de nuestras empresas. Tradicionalmente nuestras instalaciones se realizaban, se entregaban y se terminaba nuestro trabajo. Ahora no es así; cada vez con mayor extensión las instalaciones llevan una fuerte carga de tecnología, están más automatizadas. Es preciso realizar una puesta en marcha, un mantenimiento y una revisión. Por eso tenemos que transmitir que las instalaciones exijan expertos para que éstas funcionen correctamente; expertos que las instalen, las pongan en marcha y las mantengan en perfecto estado de funcionamiento. La figura del instalador debe completarse con la de mantenedor. El instalador no sólo instala y entrega; es quien pone en marcha, vigila, revisa y mantiene la instalación. Ése es el mensaje.

Y, además, como decía, es básico para nuestro posicionamiento. Las grandes empresas quieren acaparar todo, toda la cadena relacionada con su actividad. Por ejemplo, las aseguradoras con los seguros sobre el hogar: ofertan servicios que luego subcontratan con empresas a unos precios que hacen muy difícil prestar el servicio con la calidad debida. La única forma que tenemos para competir con esas grandes corporaciones las pequeñas empresas, como lo son la mayoría de nuestros asociados, para seguir siendo independientes, es ofrecer un buen servicio; Las pymes y las micropymes también pueden competir y nosotros estamos dispuestos a dar batalla. Éste ha sido el leitmotiv de una campaña de publicidad en televisión que hemos lanzado hace poco tiempo. Para lograrlo, como dije, hay que dar buen servicio. Y la GTM va a ser una herramienta muy importante en esta estrategia de competencia.

JUAN JOSÉ GARCÍA: Nuestras empresas asociadas tienen mucha experiencia en el mercado del mantenimiento. Ha sido una actividad muy trabajada hasta el punto que se ha consolidado como una fórmula casi estándar. Hace muchos años que se oferta el mantenimiento de los sistemas de comunicación y telecomunicación, sobre todo en edificios residenciales. Hay que tener en cuenta que el mantenimiento y la revisión de estas instalaciones e infraestructuras no es aún obligatorio; por ello es de alabar el trabajo que se ha hecho para crear mercado, para que el usuario sea consciente de la conveniencia de contratar este servicio.

Ahora bien, y tiene razón José María, la idea fundamental que preside la edición y divulgación de la GTM y de la nueva versión 2.0, que incluirá todas las infraestructuras comunes de los edificios que deben ser objeto de mantenimiento e identificar quién puede hacerlo, es crear una marca de buen servicio y profesionalidad. Si fijamos unos estándares técnicos exigibles para mantener todas las infraestructuras tecnológicas-y al decir tecnológicas ya no separo telecomunicaciones de calderas o instalaciones de gas etc., no separo entre AMIITEL y ASEFOSAM- estamos identificando el oficio, el servicio que debe de prestarse y exigirse e identificamos la empresa homologada que puede prestar ese servicio. Hasta ahora nadie decía cómo se deben mantener esas instalaciones o infraestructuras. Ahora le decimos al usuario que éste es el producto, el estándar, consensuado entre las asociaciones más representativas de cada sector; y haciendo estas operaciones se ofrece una garantía al cliente que debe ser el “sello” de la PYME, de la independencia y buen hacer de las pequeñas empresas. Y yo también creo que así podemos competir contra las “firmas” que llegan al consumidor a través de grandes campañas publicitarias vacías de contenidos y compromisos concretos y técnicos.

AECIM, en una reciente reunión con los re-presentantes de las asociaciones sectoriales, quiere encauzar y promocionar ante la Administración los distintos Planes RENOVE que se proponen de manera individual. ASEFOSAM tiene mucha experiencia en este campo y AMIITEL acaba de presentar su primer PLAN para renovar o instalar infraestructuras que permitan el acceso de los ciudadanos a la banda ancha. ¿Qué opinan de estos procedimientos de incentivar los mercados? ¿Creen que las Administraciones públicas deben aportar fondos públicos para su desarrollo?

JOSE MARÍA DE LA FUENTE: Nuestros Planes RENOVE han funcionado muy bien. En el caso de calderas, se han sustituido cerca de 90.000 individuales y unas 2.000 comunitarias. Y sin incidencias. Hemos aplicado un modelo de gestión con escrupulosidad y con rigor, todos los ciudadanos han recibido su descuento con exactitud, y cuando se ha detectado alguna irregularidad se ha actuado de inmediato.

Pero hay que aclarar conceptos. Los cantidades que la administración destinaba a los planes renove procedían de fondos que se recaudaban con un fin concreto (finalistas). Y a mi modo de ver, como presidente de ASEFOSAM, este Gobierno los distribuye en la actualidad de manera injusta. Está prácticamente distribuyendo todos los fondos a un concreto sector o actividad, la renovación del parque de automóviles, donde es muy discutible que se produzca verdadero ahorro energético. Esos fondos deben aplicarse a actuaciones que realmente consigan ahorro energético, un ahorro del que España está muy necesitada y tiene que comprar emisiones de CO2 porque emite más de las permitidas y, especialmente la Comunidad de Madrid, que compra el 98% de la energía que consume. Los planes RENOVE son muy rentables: por cada euro que se invierte se generan 5 euros de facturación. Y se consigue beneficiar al usuario, a los fabricantes; reactiva el sector de la instalación, con todo lo que conlleva, transportes, servicio técnico, logística, etc. Y, algo muy importante, se lucha adecuadamente contra la economía sumergida: la facturación de los planes RENOVE siempre lleva incluido el IVA. Además generan puestos de trabajo que implican más cotizaciones a la Seguridad Social, impuestos de la renta, etc. En definitiva los Planes RENOVE sólo perjudican a los países que nos venden energía; para el resto, para los ciudadanos, para las empresas, y para las Administraciones les supone beneficios. Nosotros ya no sabemos qué hacer; con el consenso, con las razones, con las palabras es difícil conseguir algo.

JUAN JOSÉ GARCÍA: En nuestro sector tenemos una desventaja: que la eficiencia energética de la renovación de infraestructuras e instalaciones “no se ve”. Pero existe: porque el teletrabajo, la asistencia sanitaria a través de Internet, la e-Administración, con la eliminación de ventanillas y trámites presenciales, etc., implican siempre una reducción del gasto energético y una reducción considerable. Ya estamos en un escenario donde las empresas y los servicios públicos precisan que el sector residencial y no sólo el sector industrial, se dote de infraestructuras de comunicación adecuadas, que soporten esos servicios.

Creo que es un buen momento para que nuestro PLAN para renovar o instalar infraestructuras que permitan el acceso en el sector residencial a la banda ancha sea efectivo y rentable. Es cierto que existen muchos problemas económicos; pero también que existe la necesidad, que se puede activar el sector y que puede redundar en beneficios para todos. La necesidad existe porque la maraña de cables que se ven en multitud de instalaciones en edificios construidos con anterioridad al año 1990, hace imposible un acceso adecuado a los servicios de comunicación por banda ancha. España está por debajo de Bulgaria en la penetración de banda ancha en el entorno residencial. Y hemos preparado un Plan de actuación transparente, neutral tanto para los operadores-todos podrán ofertar sus servicios a través de estas instalaciones renovadas- como con la tecnología- se van a instalar las que reglamentariamente se ofertan para que sea el usuaria el que decida con qué tecnología quiere acceder a la banda ancha. Esta es nuestra apuesta y esperamos que sea tan fructífera para todos los agentes implicados como lo han sido los otros Planes que se han comentado aquí.

Miremos al futuro. ¿Hacia dónde se dirigen las Asociaciones? ¿Cuál es el escenario al que tienen que acomodarse?

JUAN JOSÉ GARCÍA: ¿Hacia dónde vamos? Pues es lo que dije antes: tendremos que ir hacia donde las empresas manden, indiquen. Una asociación no puede ser una estructura, un organigrama en el que tienen que encajar los asociados. Una asociación no es su Junta Directiva, son el reflejo de una necesidad. Lo que demande la necesidad de las empresas, es el escenario hacia el que tiene que dirigirse una asociación. Y, entendemos nosotros, que esa demanda, actualmente, se dirige hacia la cooperación con otras asociaciones para poder prestar más servicios a los asociados, para dar cobertura a sus demandas. La Junta Directiva no marcará el futuro de AMIITEL. Lo decidirán los asociados y nosotros lo que tenemos que hacer es escucharlos. Creo, además, que de esta manera el futuro se va a clarificar; que el asociacionismo va a encontrar un nuevo impulso, porque se puede atraer a un nuevo tipo de empresarios que en los últimos años han sido reacios a pertenecer a una Asociación tradicional.

JOSÉ MARÍA DE LA FUENTE: No es por ser políticamente correcto; no lo soy y suscribo lo dicho por Juan José. Añadir que, entiendo, las asociaciones tienen que asumir también el papel de marcar la pauta, el camino a seguir. El asociado, el empresario, al menos nuestros asociados, está inmerso en su actividad cotidiana y controla, quizá, sólo una parte del total de la información y de las perspectivas de su ámbito de negocio. La asociación debe ser una especie de centro neurálgico donde confluyen intereses, información y negocios de fabricantes y consumidores; la asociación debe canalizar toda esa energía que confluye en ella para revertirla, tratarla y marcar la pauta de lo que puede ser beneficioso para los asociados. Si somos capaces de hacer eso, las asociaciones no sólo tienen futuro: serán el futuro. Si somos pasivos, si no marcamos el camino, la pauta, si no servimos para incentivar, indicar, canalizar iniciativas, las asociaciones no tienen futuro.